El Concello de Lalín mantiene sin protección una calle que termina en un terraplén en el AR-30, recepcionada en el 2008
27 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Conducir es una acción que requiere los cinco sentidos: sobre todo, cuando las carreteras y calles están sembradas de situaciones de potencial peligrosidad. Es el caso de una de las calles principales del área de reparto 30: su finalización es ciertamente abrupta, con un terraplén de unos dos metros de altura, sin aviso previo.
Y es que el Concello no ha encontrado una solución para esta verdadera autopista hacia el cielo, con vistas a la capilla del viejo cementerio de Lalín que se percibe unas fincas más allá, en una urbanización recepcionada por el gobierno municipal en septiembre del 2008. A principios del pasado año, y tras la reiterada insistencia del BNG en varias sesiones plenarias, el ayuntamiento se decidió a vallar la zona y colocar una señal que informaba de que se trataba de una calle sin salida. Pero ha pasado más de año y medio, y las vallas han desaparecido, convirtiendo la ascendente calzada en un trampolín digno de una demostración del especialista Alain Petit.
Para quien no conozca la zona, la situación puede resultar complicada, sobre todo en horas nocturnas. La peligrosidad viaria no es nueva en Lalín: en el verano del 2008, el Concello colocó una piedra de gran tonelaje en la carretera que discurre por la parte superior de la tercera fase de Lalín 2000, como expeditivo método para impedir el paso de vehículos ante el riesgo de derrumbe de la calzada. Tampoco constituyen una novedad las calles sin salida para el tráfico: la rúa Manuel Rivero es un claro ejemplo, en el que una doble vía termina en unas escaleras; lo mismo sucedía hace años con Rosalía de Castro, hasta que el AR-29 desbloqueó la situación. A diferencia del murallón final de estas, en la del AR-30 siempre queda la opción de volar : lo peor es si esta alternativa no es voluntaria.
En las proximidades del terraplén hay un parque infantil, y la zona se mantiene sin protección tanto en el final de la calle como en los márgenes de las aceras próximas: también el PSOE denunció, hace unos meses, la acumulación de agua en las fincas próximas a la urbanización y su consiguiente peligrosidad.