Los jabalíes se dan una vuelta por Lalín con toda la normalidad de quien va «de compras» y «de paseo»
DEZA
El ganadero lalinense José Manuel García es un habitual afectado (y también cansado denunciante) de los daños que el jabalí produce en las cosechas de maíz de As Lamas. Vio muchas veces a los jabatos corretear por los maizales y calcular otras tantas sus destrozos. Pero poco después de medianoche, entre jueves y viernes, afianzó su convencimiento de que pese a las denuncias, pese a las peticiones de batidas, pese al grito ganadero de que «primeiro as personas e despois os animales» y a cientos de argumentos, los jabalíes están casi humanizados, «estanse integrando coa xente e entrando nas vilas con total normalidade».
Ironiza José Manuel con un encuentro urbano que mantuvo con tres jabalíes en la media noche citada. Se dirigía de Lalín hacia As Lamas y vio movimiento desde poco antes de la rotonda de Eroski. «Baixaban como se viñeran do compras e tiven que parar e darlle prioridade no paso de cebra. Tranquilamente seguiron cara abaixo para o parque. Estívenos observando un bo pedazo de tempo e despois volveron cara a rotonda e enfilaron pola N-640 cara a Agolada», precisa el ganadero.
Indica que eran tres animales de 60 o 70 kilos, «moi bos», y que no cambiaron su ritmo pese a su presencia: «É como se fosen de paseo». Tras el encuentro urbano, el ganadero prevé que cualquier día se los puede encontrar en la Praza da Igrexa o callejeando por el centro de Lalín.
«Nadie fai nada por protexer os cultivos e reducir o censo de xabarís e eles siguen multiplicándose e habituándose cada vez máis a xente, e acercándose máis cada vez a población e as zonas urbanas», sentencia García que considera su encuentro con los jabalíes, y otros muchos que se producen, refrendan las demandas de los ganaderos y demuestran que viven en la indefensión frente a los daños de sus cultivos mientras los jabatos se van de compras y de paseo por la villa, libres.