Punto final en Camanzo al paso de 10.237 fincas a 1.752

La Voz LALÍN/LA VOZ.

DEZA

17 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Pasaron diecisiete años. Había sido en 1993 cuando la Xunta decretó la parcelaria de Camanzo, una de las grandes de la zona. Ayer se puso punto final al proceso con la entrega de títulos a 776 propietarios que vieron como las 10.237 fincas con que habían empezado el proceso se quedan en 1.752, y que la estructura nueva de las explotaciones cambia radicalmente al pasar de los 941 metros cuadrados iniciales de media por parcela a los actuales 5.023. Prácticamente todo se da por bueno; hasta el paso del tiempo y ayer el Auditorio de Vila de Cruces era un hervidero, estaba a rebosar, con bullicio de gente firmando documentos y pasando por el estrado para recoger el anhelado documento que les acreditó la propiedad, aunque ya la trabajaban hace años.

El alcalde de Cruces, Jesús Otero, había estado aguardando tiempo por el presidente Feijoo. Finalmente, contó con el máximo responsable del área agraria, Samuel Juárez, en día difícil, de confluencia con mesa láctea en Santiago. Respaldó institucional para el regidor en el acto no faltó al acudir también el director xeral, Antonio Crespo, y el delegado territorial, Cores Tourís. No era para menos, con una cita a la que estaban llamados 776 vecinos con intereses agrarios en Camanzo. La cita daba incluso para la presencia del presidente.

El conselleiro destacó la revalorización, modernización y racionalización de la tierra pero también fue autocrítico por la lentitud. «Dura demasiado o proceso e «temos a determinación de modificar a lei de concentración para axilizalos e facelos máis orientados as necesidades agrarias». En despedida, Otero, en nombre de los vecinos, invitó al conselleiro a acudir As Mercedes de Camanzo, el viernes, con sus grandes fuegos.

BNG, critica institucional

Pero la cita fue monocolor, color PP. El portavoz del BNG, Xoán Blanco, fue muy crítico con el alcalde por convertir un acto institucional en partidista «que o traslada a época de Fraga» y lo convierte en «alcalducho, con aires de pequeño dictadorzuelo». «O BNG sempre acude a actos institucionais cando estaba o bipartito Otero solo facía que pedir respeto institucional e parece que o esqueceu», dijo.