La reciente renuncia del hasta ahora edil del BNG de Lalín, Francisco Vilariño, elevó ya a doce el número de actas que cambiaron de manos en lo que llevamos de mandato en las nueve corporaciones de Deza y Tabeirós-Terra de Montes. Esa cifra, doce de un total de 111 concejalías, supone el recambio de nombres en más de un 10% del total. Una cifra elevada y que crecería si también introdujésemos la variable de abandono de siglas para pasarse a grupos como los de no adscritos.
El mandato está resultando especialmente agitado en Silleda, donde tan solo nueve de los trece ediles elegidos por los votantes en el 2007 siguen con sus actas. Y además se da la circunstancia de que tan solo tres de esos nueve lo hacen por el partido con el que concurrieron a los comicios. El PP ha sido el partido con más cambios, ya que de los seis elegidos por las urnas uno ya no llegó ni a tomar posesión, Juan Blanco, al alegra motivos personales y que ya había mostrado reticencias previas a incorporarse a la lista. En su sitio entró Alejandro Vidueiros, mientras a principios del 2008 era Javier López Caramés el que renunciaba por motivos de carácter profesional y personales para entrar Manuel Mato Andón.
Sangría en el PP silledense
La sangría en el PP silledense proseguía precisamente con Mato Andón, que dejaba su acta en marzo tras ser el único edil popular que no apoyó la moción de censura y en julio entrará en su lugar Carmen Fernández Pereiras. Tras él, se fue José Fernández Viéitez. Su marcha fue forzada por las presiones de las bases y distintos sectores al presidente provincial del Partido Popular, Rafael Louzán. En su lugar entrará José Luis Mosteiro, tras saltarse a Berta Pampín, previsiblemente en septiembre ya que no irá al pleno de julio. Fernández Pereiras y Berta Pampín serán los únicos ediles del PP en la corporación, de los seis con que arrancó, ya que el resto pasaron al grupo de no adscritos con la moción de censura. Se trata de Javier Presas, Javier Vidueiros, Eva Lojo y Dolores García, ahora en el gobierno.
Y en el PSOE siguen los seis elegidos por las urnas, eso sí, tres en el mismo partido (Paula Fernández, Manuel Cuíña y Dolores García), mientras son no adscritos Javier Cuíña y Ofelia Rey, donde pasaron tras las elecciones autonómicas y firmar después la moción de censura. Por su parte, Gerardo Lázara también pasó a ser edil no adscrito tras las moción de censura por sus discrepancias con la ex alcaldesa, Paula Fernández. Por último, la única edil del BNG, Carme Fidalgo, dejó su cargo hace un año por cansancio, y entró Matías Rodríguez.