El Salmón le gana al Barça en A Estrada

M. Garabantes

DEZA

Cientos de estradenses abarrotaron ayer los bares para seguir la final de la liga en la que el Barça se proclamó campeón. Sin embargo, el programa de actividades de la Festa do Salmón consiguió arrastrar a la calle a más vecinos de los que llenaron las cafeterías a la hora del partido. La organización no se atreve a dar cifras, pero el edil responsable, Manuel Sanmartín, aseguró ayer que fueron «miles» las personas que se sumaron a la oferta festiva. Por la mañana, el teatro Principal se llenó para seguir el pregón de Olimpio Arca y la imposición de insignias a la cocinera Nieves Feros y al médico Juan José García Cota. La Banda Municipal midió sus fuerzas con la final de la liga. Por la tarde, el concierto de la Banda de música municipal de A Estrada tuvo que competir con la final de la liga. El concierto se retrasó diez minutos para facilitar la afluencia, pero finalmente logró una nutrida asistencia. La banda estrenó cinco piezas: La procesión de los nobles de Korsakov, Festa n'A Tolda de Gustavo Freire, Pilatus, montañas y dragones de Steven Reineke, Celtic Visions de Glenek y el pasodoble Hispánico de Nuno Osorio, quizás lo más aplaudido. En los bises sonó la Muiñeira dos pendellos . La Orquesta del conservatorio tomará el relevo y ofrecerá este jueves un concierto a las 20.30 horas en el que se estrenarán un tema de la película Gladiator y un arreglo para orquesta de una canción sesentera de los Blues Brothers. El buen tiempo animó la fiesta de San Cidre en Vila de Cruces. Sin dejar la jornada dominical, además de la Festa do Salmón en A Estrada, en Vila de Cruces se honró a San Cidre. Desde pasacalles a procesión y misa solemne, así como una actuación de la agrupación O Punteirolo. Ya por la tarde fue numeroso público el que acudió al festival organizado por Punteirolo, donde a los anfitriones se sumaron Xirandola de Bandeira, A Carballeira de Cercio, Os Dezas de Moneixas y Voces da Terra de Cruces.

La Praza da Farola se convirtió en la tarde-noche del domingo en punto de encuentro para decenas de aficionados del Barcelona, dispuestos a celebrar el título de Liga. Las camisetas azulgranas reinaban en el centro urbano estradense, en la recta final de la jornada festiva del Salmón.