Usuarios de la Azucarera recogerán firmas para evitar que la polémica política por la gestión del bar les deje sin afición
12 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El BNG de Portas exigió el pasado viernes al alcalde, el popular Roberto Vázquez, que revoque de inmediato la autorización de uso en precario de las instalaciones de la Azucarera al considerar «intolerable» esta concesión «a dedo». El concejal nacionalista Arturo Fontán advirtió entonces que su partido denunciará el caso ante el Valedor do Pobo si el regidor hace caso omiso a su petición y permite que un particular explote económicamente el edificio con una cafetería sin licitación ni subasta previa.
Si Vázquez Souto guarda silencio, ayer una portavoz de los usuarios que acuden a los bailes de mayores que se celebran los fines de semana dejó claro que no comparten el proceder de la oposición. Lo que temen estas personas, que se autodenominan «bailaríns», es que esta polémica política les deje sin afición. María del Carmen Casal, vecina de Santiago que acude a Portas a bailar, adelantó que la primera medida será una recogida de firmas entre los usuarios de la Azucarera que prevén llevar a cabo el próximo domingo, 16 de mayo.
«A nós non nos interesa o alcalde. O que queremos é bailar e ter onde refrixerarnos sen ter que saír do edificio», comentó esta mujer. Con las firmas pretenden, además de garantizar que no se van a suspender los bailes, mostrar su apoyo a la familia que explota el bar. «Facémolo por el e tamén por nós», remachó María del Carmen Casal, que quiso hacer público el sentir general de los «bailaríns» tras intercambiar opiniones con un matrimonio de Caldas.
Los usuarios de la Azucarera tampoco comprenden el malestar de algunos hosteleros de Portas tras hacerse pública la denuncia del Bloque sobre la cafetería. «Eu fun das primeiras persoas de fóra que fun bailar a Portas. Antes os bailes eran na Casa da Cultura e o bar levábao outra xente. Cando o deixaron ninguén quiso collelo ata que se fixo cargo este matrimonio», apuntó esta usuaria que parece llevar la voz cantante. «A xente está moi contenta co servizo e limpan todo moi ben. Parece que a oposición o que quere é pechar o bar e que teñamos que saír á rúa para tomar algo despois do baile», subrayó María del Carmen Casal.
El concesionario está obligado a celebrar el baile para mayores los sábados y domingos por la tarde, corriendo la música a su cargo. La autorización de uso en precario es por un período de dos años.