Cuando el debate está sumergido en la batalla de subida, bajada o permanencia de precios lácteos, los ganaderos se encuentran con un movimiento de calado desde la industria: un ajuste al alza del porcentaje de proteína, un referente a la hora de abonar primas de calidad o descuentos cuando no se alcanza. Las cooperativas y los ganaderos de la zona van conociendo cada día en mayor medida la novedad, y la cuestión no es baladí sino, por contra, tendrá una fuerte incidencia en los ingresos de la mayoría de los ganaderos, porque serán muchos más los que no consiguen llegar al nuevo baremo.
El porcentaje actual de referencia es de 3,10% de proteína en cada litro de leche y el nuevo es una décima más, 3,20%. Para situar el porcentaje en el mercado basta señalar que la media en Galicia de proteína en las explotaciones más cuidadas, las que siguen control de rendimientos, se situó en el año 2009 en 3,14%, porcentaje exactamente igual al registrado en las comarcas de Deza y Tabeirós de media. En explotaciones fuera de control se presupone que es menor todavía. El dato deja miles de vacas fuera de ese baremo.
Para valorar el impacto económico un referente puede ser el de las empresas que abonaban media peseta por cada litro que alcanzaba el baremo (la hay de más y de menos), pero también había sanción en la misma línea para quienes no alcanzaban dicho techo. Ahora al implantar el nuevo baremo incluso hay algunas que apuntan primas y sanciones precisamente dejando la franja de 3,10 y 3,20 sin considerar y siendo esos dos valores los referentes pagar sanción o para cobrar la prima por calidad.
Frente a posiciones de la industria que trascendieron como que para envasar en brik no necesitan tanta proteína, Unións Agrarias-UPA cifraba ayer que a nivel estatal el ajuste causará pérdidas por valor de 30 millones de euros y acusaba a las industrias de actuar «arbitraria y unilateralmente» provocando pérdidas adicionales a las de los bajos precios de la leche.