Es una oferta consolidada por el paso de los años y con garantía de éxito: el Titerentroido, que abrió el telón el pasado sábado, llega hoy a su término con el paso de cuatro compañías por el escenario del museo Ramón Aller. Ayer fue el turno para los aragoneses de Trapalanda, con su obra Sopa. Fue un espectáculo con técnica de guante y marote, esto es, marionetas en las que las manos del muñeco -de gran tamaño- son sustituidas por las propias manos de los manipuladores. Era la segunda vez que esta compañía visitaba Lalín, y el museo rozó el lleno.
El festival de títeres concluye esta tarde con la actuación de Juan Catalina, de Castilla y León, con la obra que lleva por título Torta y leche. Se trata de una técnica bien distinta a la que pudo verse ayer: Catalina emplea en su espectáculo marionetas hechas con los más diversos materiales, como rastrillos, y también para la música los instrumentos distan mucho de ser los habituales. La representación de esta tarde tiene amplia base en la etnografía, con numerosos detalles de la cultura popular: se trata de la historia transmitida de boca en boca, en las plazas de los pueblos o en las chimeneas, tradiciones y oficios de antaño. El precio de la entrada es de 2,50 euros.
En la presentación de Titerentroido 2010, tanto la concejala Nuria Rodríguez Carral como el director del Museo Galego da Marioneta, Anxo García, expusieron la intención de incorporar novedades para la edición del próximo año. Ante el público que cada año se reúne en el museo lalinense, y que deja pequeño el aforo, planteaban la posibilidad de efectuar dos funciones cada día: la razón es que un traslado al Salón Teatro haría que los espectáculos perdiesen parte de la magia que se logra en el museo, por la proximidad de los niños y los artistas. Contrasta, frente al éxito que cada año obtiene Titerentroido, la falta de interés del taller de máscaras de carnaval que se desarrolla la semana previa.
Los más pequeños de Lalín pudieron participar ayer de un concurso de disfraces, en el centro comercial Pontiñas. Fueron alrededor de 150 los niños y jóvenes que acudieron disfrazados; el premio en la categoría de grupos fue para Cleopatra; el primer premio fue para la abeja y el tarro de miel -Lucía y Ángel-, mientras el segundo recayó en Bob Esponja -Alberto y Silvia-; la tercera posición fue para los payasos, a cargo de la asociación Aspadeza. En cuanto a los accesits, correspondieron al disfraz de robot, otro de camarera, un disfraz de Elvis y otro de viejas. Los premios van desde meriendas a entradas de cine para ver la película Tiana y el sapo en Filmax Pontiñas, y vales de compra entre los 75 y los 150 euros, en establecimientos del propio centro.
Es ya una tradición: los lunes de Entroido, el equipo de Facenda del Concello de Lalín acude a trabajar disfrazado. Las integrantes de Intervención y Tesorería acudieron a las oficinas ataviadas como bebés; eso sí, el concejal encargado del área, Manuel Gómez Estévez, compareció como almirante de las finanzas municipales. En la jornada de hoy todo volverá a la normalidad: y es que, a diferencia de otros años, el Concello de Lalín abre con su horario habitual.