El PSOE en el gobierno, en minoría, contraataca convocando al pueblo a la calle mientras Salgueiro y Roucho, con mayorías, vivieron protestas de desgaste político
20 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La cita es hoy a las seis de la tarde por las calles de Silleda. Es la enésima manifestación que registra la capital trasdezana. Como en cada una anterior tiene argumentos distintos y en este caso con convocatoria bien diferente. Siempre convoca a acudir a la calle la parte más débil. Y siempre frente al poder, frente a la mayoría absoluta de Juan Salgueiro o José Fernández, Roucho , la convocatoria llegaba desde los movimientos ciudadanos, y activos políticos en la oposición. Ahora llega desde el gobierno y a la defensiva. Pero coincidiendo también que surge desde la parte débil, en cuanto que se activa la protesta contra una moción a un gobierno en minoría. En esta ocasión la alcaldesa Paula Fernández está detrás de la pancarta. En las anteriores Juan Salgueiro y José Fernández sufrían el desgaste de las protestas.
Entre las decenas de manifestaciones hay algunas míticas. Queda muy lejos la cacerolada para reclamar por el servicio de agua en 1980, con el alcalde Casimiro Fernández. Ya es histórico también el movimiento antiempacadora que, curiosidades de la historia, tenía una plataforma que presidía Gerardo Lázara y tenía en la secretaría a Paula Fernández, lo que muestra que aquello fue una fábrica de líderes. Salgueiro ganó aquella batalla cuando, tras haber ampliado su mayoría en las elecciones, la plataforma decidió que con los resultados electorales los ciudadanos respaldaban la planta de transferencia. Era octubre de 1997.
En 2001, Unións Agrarias consiguió que José Fernández retirase una tasa de basura que quería aplicar a las granjas. Roucho soportaba las movilizaciones básicamente por tarifas. Se achicó nada más ver las banderolas. Ganó luego la batalla a los vecinos y al movimiento contra las abusivas tarifas de agua. Fue 2004, con ese asunto, el año de mayor masificación de manifestaciones, Era un ritual del que Roucho pasó olímpicamente pero que seguramente incidió como otros muchos asuntos en que perdiera las elecciones.
Sigue viva la calle en Silleda, que alternó batallas locales con otras de calado gallego, como la defensa del recinto feiral promovida por los trabajadores, o con otras ecológicas, como la defensa de las Brañas de Xestoso, o la leche, o una pista en Campomarzo, o la vida ante la pegada terrorista ...
Hoy, tras la pancarta o fuera de ella, Silleda vuelve a mostrarse en la calle, por una moción que puede cambiar el gobierno. La cita, a las seis, dará pistas de cómo ve el asunto la población.