Como el AVE o los móviles, la energía no va a tener en el futuro para los grandes consumidores el mismo precio a una hora que a otra. Lógicamente, la tendencia será a que cueste más en las horas punta de mayor consumo que se producen durante el día. A la noche, sin embargo, con buena parte de los centros de trabajo y las fábricas en situación inactiva, los precios podrían bajar.
Directivos del Inega advirtieron a alcaldes y representantes municipales en el reciente encuentro celebrado en Pontevedra que, para beneficiarse de esta discriminación horaria, hará falta en muchos casos cambiar los contadores y disponer de aparatos que registren en qué momento del día se efectúa el consumo.
La medida tiene especial relevancia si se tiene en cuenta que el 75% de la factura energética de los ayuntamientos corresponde al alumbrado y que, de esta cifra, el 50% proviene del alumbrado público. Se trata de un servicio que se presta fundamentalmente en horas valle y que, por tanto, se puede abaratar con tarifas de discriminación horaria.
A este respecto, hay que tener en cuenta que los nuevos contadores deben estar instalados antes de rematar el 2018, si bien solo se prevé un 30% hasta el 2010. Mientras no lleguen las horas valle hay, sin embargo, mucho trabajo por hacer. Los expertos señalan que se pueden modificar hábitos de consumo, revisar la potencia de los contratos de suministro o el factor de potencia. Además se debe mejorar la eficiencia de las instalaciones con medidas como las lámparas de alto rendimiento, los equipos reguladores de flujo lumínico, sistemas de encendido y apagado eficientes o luminarias de alto rendimiento.