08 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
El diálogo social está roto. No lo quieren reconocer ni sindicatos ni patronal, pero cuando las conversaciones y las negociaciones no avanzan y encallan una y otra vez en el mismo punto quiere decir que no sirven para nada, que son inútiles. Como inútiles son aquellos que quieren utilizar de arma política un pacto imprescindible en un país con 3,6 millones de parados, más de 6.600 empresas afectadas por expedientes de regulación en lo que va de año y, en este mismo período, 3.106 procesos concursales abiertos.
El diálogo social debe dejar de ser un diálogo de sordos o de besugos. Nadie puede sacar tajada de una crisis que tiene en casa a un millón de familias con todos sus miembros en paro.