El conselleiro de Política Territorial empleó ayer la lenta tramitación de la nueva terminal de Lavacolla para fustigar al Gobierno central, al cual imputó una demora «máis que notable que impedirá que [a instalación] estea lista para o vindeiro Xacobeo». Acto seguido, con todo, agradeció a José Blanco (PSOE) que, «desbloqueando todos os problemas», haya enmendado la plana con diligencia a su antecesora al frente de Fomento, Magdalena Álvarez, durante cuyo mandato el proyecto había permanecido un año y medio adjudicado y sin arrancar.
Ante la evidencia, el ministro ni siquiera se esforzó en replicar a Agustín Hernández (PP), si bien intentó disculpar indirectamente la actitud de su predecesora en el cargo, diluyendo las responsabilidades y la desidia de esta en un alegato vago. «Estas obras ciertamente comienzan con un retraso consecuencia de toda una serie de recursos, resoluciones y determinaciones finalmente judiciales... que imposibilitaron que hubiesen empezado antes, como hubiera deseado el ministerio», adujo.
Tampoco el alcalde de la ciudad, Xosé A. Sánchez Bugallo, pudo abstraerse a la tentación de tratar la cuestión de los plazos. Implícitamente, contrapuso la gestión de Álvarez con la de su sucesor, al manifestar su «gran satisfacción porque [la materialización del proyecto] venga de la mano de quien viene». Y confesó: «Querido ministro, quiero agradecerte el impulso que en 75 días le has dado a todos los temas pendientes».