Pontevedra suena a pitada laboral

DEZA

Los trabajadores del metal y la plantilla de elaborados de Galfrío tomaron ayer la ciudad para hacer partícipe de sus reclamaciones a los pontevedreses

04 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La mañana arrancó ayer movida en el puerto de Marín para continuar agitando las calles de la ciudad hasta el mediodía. El día vino marcado por la quinta jornada de huelga del metal en la provincia en el último mes y la desesperación de las trabajadoras de Galfrío que por primera vez sacan sus protestas a al calle, tras el repentino cierre de la planta de elaborados.

Las 55 afectadas por el cierre de la fábrica se encerraron durante más de una hora en la sede de Autoridad Portuaria. Desde ahí, y dificultando la ya de por sí imposible circulación por la ciudad, se dirigieron al edificio de la Xunta, en Campolongo, para recordar al superdelegado Cores Tourís, que la próxima semana esperan una reunión con la delegada Territorial en Vigo, Lucías Molares. «Es donde están las competencias de Traballo y hemos solicitado un encuentro con ella para buscar una solución que no sea el cierre», explicó ayer el secretario comarcal de CC.OO., José Luis García Pedrosa, mientras la plantilla de elaborados empapelaban la ciudad denunciando la gestión de Galfrío, sin cruzarse con sus compañeros del metal.

Ya en una reunión por la tarde con la dirección de la empresa, García Pedrosa aseguró que la frigorífica, ubicada en el puerto de Marín, «no está dispuesta a negociar y se basa en que no es viable mantener la planta de elaborados». Esperan que la reunión con Lucía Molares deje sobre la mesa una solución que la empresa esté dispuesta a aceptar. «Quieren una solución pero sin implicarse, como el alquiler de la planta o algún proyecto similar», señala el secretario comarcal de CC. OO.

Y si las mujeres de Galfrío han decidido continuar con las movilizaciones toda la semana, los trabajadores del metal de la provincia tomaron ayer el salón de plenos de la Diputación a la espera de que alguien saliese a recibirlos. No pudo ser y en menos de veinte minutos, abandonaron el edificio en un día donde más del 90% de las empresas del sector en la provincia secundaron el paro.

Una vez más, el día no dejó un apretón de manos entre las partes enfrentadas y el colectivo volverá a convocar un paro para el 10, 11, y 12 de junio, que puede derivar en una huelga indefinida si patronal y sindicatos no acercar unas posturas cada vez más distantes.