La nueva situación política en Silleda puede dar lugar a múltiples escenarios. Todo depende de las estrategias de cada uno de los partidos se plantee y cual sea el objetivo que se marque en esta crisis, así como su interés por conseguir o mantener el bastón de mando. Por ahora, todos parecen aguardar a que el otro mueva ficha y cuecen el futuro en debates íntimos . El más clásico es el de la moción de censura. Un paso para el que tiene que mover ficha el PP y lograr al menos el apoyo de uno de los dos ediles ahora no adscritos. Un paso con posible coste político para todos los que la firmen y que no tocaría nada la imagen de la regidora, Paula Fernández. Pero los socialistas también pueden lanzar su propio órdago a la corporación. En lugar de aguardar movimientos dar él el paso: una moción de confianza de la alcaldesa y obligar a un posicionamiento real a los dos ediles que acaban de abandonar su grupo y también al BNG. Su planteamiento tiene que ir siempre ligado a cuestiones básicas de la administración caso de presupuestos, ordenanzas o planes urbanísticos. Un arma de doble filo, según se mire. Por último, siempre quedará el gobierno en minoría socialista. Con cuatro de trece concejales y conformándose con gobernar el día a día y soportar el desgaste del pleno cada dos meses a merced del resto. Eso, si no buscan reconducir la situación con los dos ediles no adscritos. Todo según se mire, claro. Todo esto en el supuesto de que cada uno de ellos persiga gobernar. Pero la política tiene mil caras y tal como está el mapa político-económico (gobierno local socialista-Xunta PP) no sería absurdo pensar que ni PP ni PSOE quieren en este momento el gobierno. Con lo cual, la lectura de la moción de censura o de la de confianza habría que leerlas en esta clave. Cosa distinta es que interesa a Silleda. Apuntándonos al mercantilismo, los buenos años económicos con Paula Fernández podrían rememorarse con la entrada del PP. Supondría que el nuevo gobierno de la Xunta se mojase. Y dos cositas más. Qué independiente firma la moción y quién vuelve a poner a José Fernández de alcalde. ¿O dejaría a Javier Presas?