La minimización de las competencias de los plenos deja margen de maniobra para mandar en el día a día a los socialistas. La mayor parte de la gestión se hace en junta de gobierno o por decreto donde el poder sigue, de momento, en manos socialistas. Pero aún así de las sesiones plenarias pueden surgir heridas importantes: tiene competencias para definir dedicaciones y de él dependen cuestiones básicas como el presupuesto o el PXOM.
El escenario desde el 1 de marzo ha variado. El margen de maniobra que tiene Paula Fernández se ve minimizado ante la falta de un «goberno amigo» en la Xunta. Al PP, con control de ésta y Diputación, se le incrementaron las bazas para volver al sillón de la alcaldía: el inmediato de buscar el apoyo de Cuíña y Rey o, por contra, provocar el desgaste socialista evitando el suyo de presentar una moción y rearmarse -ha empezado a moverse- para poder lograrlo en las urnas en 2011.