El debate sobre la demanda a la Xunta de que mantenga el primer ciclo de Secundaria en Agolada y evite el traslado de los estudiantes a Lalín propició un cruce de reproches entre socialistas y nacionalista. El alcalde, Ramiro Varela, pidió al pleno que suscribiese un escrito que sería enviado a Educación mostrando el rechazo a la medida instando a la consellería a cambiar de idea. Un punto que se aprobó con el voto de populares y nacionalista y la abstención de los socialistas.
Varela dijo apoyar a los padres. Recordó que la ANPA decidió que aceptaba la decisión de que los chavales tuviesen que irse a Lalín dado que el delegado apuntó que la decisión era irreversible y que estudiarían los recorridos para que los alumnos estuvieran el menor tiempo posible en el autobús. El alcalde señaló que propondrían a los padres de Ramil y Basadre la posibilidad de ir al instituto de Palas y a los de Val y Brántega al de Cruces. Una decisión que dejó en manos de los padres.
Los socialistas defendieron que el cambio se hacía para cumplir la ley, que el número de alumnos era muy pequeño y que los chavales iban a recibir una mejor educación en Lalín con profesores especializados. Opiniones que fueron rebatidas por Xosé Ramón Blanco, portavoz del BNG que acusó a las consellerías del PSOE de «quitar servizos» mientras que las del BNG «son as únicas que traen cartos». Blanco propuso pedir que se impartiera en Agolada la ESO completa y llegó a hablar de que se llevasen a Agolada los alumnos de Cercio. Los ediles aprobaron además el convenio para la restauración de Os Pendellos y la integración en el consorcio de Igualdade. Los ediles pidieron una subvención de 99.484,74 euros para reducir la profundidad de la piscina.