Apela a la solidaridad con esta causa para evitar que la constructora vaya «al precipicio» y arrastre a otras firmas de la zona
27 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El empresario José Ramón González -uno de los mayores acreedores de Proinsa- hizo público ayer un comunicado en el que anima a todos los empresarios de la comarca afectados por la crisis de Proinsa a ponerse en contacto directo con él para concretar una reunión con el siguiente objetivo: «Ver de unir esfuerzos tanto nosotros como la dirección y empleados de Proinsa y ver juntos la posibilidad de continuar con las obras contratadas, pensando en sacarles una rentabilidad que al menos suavice en parte nuestras deudas, y evitar si es posible el cierre de esta empresa».
El ex presidente de la AED apela a la solidaridad de los distintos estamentos implicados para evitar un cierre de la constructora que señala puede arrastrar a varias empresas más. Indica así que «todos juntos como una piña podemos hablar con uno o varios departamentos de la Xunta de Galicia, con las entidades bancarias, que operan en nuestra comarca, con los trabajadores de la empresa afectada, diciéndoles a todos que deben ser solidarios con esta causa, de lo contrario no solo irá al precipicio la constructora, sino que puede arrastrar a varias empresas más a su misma situación». El llamamiento de José Ramón González a empresariado y trabajadores se produce tras descartar hacerse con la planta de aglomerado de la firma Seixo en Curro, ya que podría suponer un delito de alzamiento de bienes.
Preocupación por la banca
En su comunicado, González indica que «los empresarios de Deza queremos manifestar nuestra gran preocupación por las decisiones que nuestras entidades financieras vienen adoptando en los últimos meses en respuesta a la evolución de la economía en nuestro país».
Indica que hasta hace menos de un año, las mismas entidades financieras «nos alentaban y clamaban a los cuatro vientos su interés por apoyarnos en todos nuestros proyectos empresariales», con escritos personales donde concedían financiación «en modo de pólizas de crédito, líneas de descuento comercial, de avales o de préstamos para nuestros negocios», sin más requerimiento que acercarse a la entidad. Alude a que con las financieras los negocios se renovaban, crecían, se transformaban o afrontaban crisis puntuales, al tiempo que las entidades consolidaban su negocio y posición, impidiendo la entrada de competidores extranjeros.
Pero advierte el ex presidente de la patronal dezana de que «en estos momentos, tenemos un sentimiento de que nos están dando la espalda: no sólo no nos aumentan los límites de riesgo inicialmente concedidos -lo que impide a nuestras empresas seguir creciendo, culminar las inversiones puestas en marcha o consolidar los crecimientos de estos últimos años- si no que, además, nos recortan dichos límites y nos encarecen el precio del dinero más allá de la propia evolución del mercado; dicen, nuestras entidades financieras que ahora el precio incorpora una 'prima de riesgo' por el crecimiento de la morosidad».