Solidaridad con María Rosa

DEZA

Una familia de la parroquia acogió en su casa a la octogenaria que perdió su vivienda en un virulento incendio el lunes

12 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

María Rosa Vilariño Miguélez, de 84 años, que perdió el lunes su casa a consecuencia de un incendio, vive alojada en casa de unos parientes lejanos que son además sus vecinos. Ayer la edil de Servicios Sociais, Paz Pérez Asorey, visitó por la mañana la casa acompañada del aparejador municipal con la intención de adoptar ya alguna medida y realizar alguna valoración del estado del inmueble.

Las llamas dejaron la vivienda completamente destruida. Solo quedaron en pie las paredes. El resto de la estructura de madera quedó calcinada. A lo largo de la jornada se desplazó también hasta Santa Mariña de Cangas el alcalde de Lalín, Xosé Crespo.

El Concello brindó su colaboración a la octogenaria y a la familia que la aloja y que ayer manifestaba a la responsable de Servicios Sociais municipal que estaban encantados de tener a María Rosa en su casa. La mujer, apuntan, se encuentra tranquila pese a la pérdida de su hogar. Esta familia, donde viven también dos personas mayores, se encargó de facilitar ropa y todo lo que necesitaba a esta vecina, que se quedó con lo puesto a consecuencia del incendio.

Al parecer se encontró una póliza de seguro que tenía la propietaria del inmueble siniestrado, por lo que el Concello esperará ahora que se produzca la visita de los peritos a la casa, que en principio tendría que llevarse a cabo en un plazo de 48 horas, y ver qué cobertura tiene el seguro.

Después, en función de esto, el Concello se mostró dispuesto a echar una mano a esta vecina en lo que necesitase. La acogida de María Rosa por parte de esta familia, a la que desde el Concello se ofrecía la posibilidad de buscarle un alojamiento o una residencia, permitirá a la mujer continuar viviendo en su aldea.

El lunes los vecinos hicieron todo lo posible por conseguir salvar la casa de María Rosa, aunque las características de la vivienda, cuyo interior era íntegramente de madera, lo hicieron imposible. Los bomberos tardaron seis horas en llevar a cabo las tareas de extinción del fuego.

Hasta el lugar se desplazaron cuatro bomberos. Lo estrecho de la calzada en el pueblo complicó las cosas a los bomberos, que tuvieron que realizar un tendido de 200 metros de manguera y se vieron obligados a cortar ramas de árboles para poder llegar lo más cerca posible al inmueble siniestrado. La estrechez del camino hizo muy difícil el acceso. Una situación que se repite en muchos núcleos del rural donde a veces los bomberos se encuentran con que no cabe el camión.