Los números 1 del Derecho español

DEZA

Una compostelana saca la primera plaza en las oposiciones a letrado de las Cortes y otro es el primero en las de la Seguridad Social; son amigos y estudiaron en la USC

02 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

En tercero de carrera, Raquel y Eduardo eran compañeros de baile. Salían de la Facultad de Derecho, se iban a estudiar unas horas al Monte da Condesa y acababan guardando los libros y los apuntes para irse de fiesta al Abastos. También acababan cayendo el Ruta y el Blaster. «Fue el año loco», ríen. Con ese mismo metodismo con el que estudiaban y salían, Raquel Marañón y Eduardo Armas acaban de sacar las oposiciones para los cuerpos jurídicos superiores de España. Han obtenido la primera plaza.

Ella es ya, desde hace un mes, una letrada del Congreso de los Diputados. Es decir, se encarga de asistir, asesorar y representar al Parlamento. Son unas 60 personas en activo -no lo están Manuel Fraga o Diego López Garrido, que pertenecen a este cuerpo-. En su oposición convocaron ocho plazas y dos de ellas quedaron desiertas porque el tribunal entendió que nadie alcanzaba el nivel suficiente. En Madrid, también da clase en la Universidad Alfonso X, el Sabio. Y es licenciada en Políticas.

Eduardo será, en unos meses, letrado de la Administración de la Seguridad Social, un cuerpo de unas 200 personas. En su oposición se convocaron 13 plazas y cinco quedaron desiertas. No competía contra otra gente, sino contra un nivel, como él mismo explica. Va a empezar a preparar el doctorado.

Ya relajados después de cuatro años sin festivos ni vacaciones, se reúnen de nuevo en una cafetería del Vilar y charlan. Recuerdan anécdotas, hablan de los años de encierro, del futuro, de las incertidumbres que se empiezan a despejar... Nunca han perdido el contacto. No lo hicieron en los momentos más difíciles, pero tampoco en los más dulces, como el actual.

Los dos son compostelanos y presumen de ello. Tienen 28 años y se formaron en Derecho en la Universidad de Santiago. Ambos están a punto de casarse -no entre sí, aclaran- y se han pasado los últimos cuatro años estudiando. «Tenemos vidas muy paralelas», resume Raquel.

Son de la promoción que terminó en el año 2002. De sus palabras se desprende que para preparar una oposición tan difícil no solo es necesario tener mucha disciplina, sino también mantener la ilusión y un apoyo sin fisuras del preparador. «Es una relación maestro-discípulo», cuentan. Ahora bien, el barniz jurídico, explican antes, lo recibieron en Santiago. Y el personal también.