En Deza y Tabeirós cada vez quedan menos teléfonos públicos en la calle. Algunos se han modernizado y cuentan con servicios de envío de SMS y fax.
24 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Mucho han cambiado las cosas desde que en 1972 José Luis López Vázquez se quedaba encerrado en una cabina de Telefónica. Su uso democratizaba el acceso a ese invento llamado teléfono. Con el paso del tiempo a muchos nos cuesta recordar cómo eran aquellas ficchas, unas piezas redondas de metal con una hendidura que simulaba partirlas en dos como una aspirina y que se utilizaban para realizar las llamadas.
En los últimos años el uso generalizado de los móviles las va condenando al desuso. No obstante las cabinas persisten y siguen teniendo su público. La mayoría de los usuarios son inmigrantes y es frecuente verlos hablando durante largos períodos de tiempo.
En Deza y Tabeirós-Terra de Montes el número de cabinas se ha visto reducido en los últimos años. Telefónica afirma que la empresa mantendrá los actuales puntos de teléfonos públicos y continuará con la renovación de las cabinas, que se adaptarán a las nuevos tiempos y contarán con servicios como la posibilidad de enviar SMS y faxes. Una de estas se puede utilizar ya en el interior de la estación de autobuses de Lalín, donde el teléfono sustituyó a uno más antiguo.
La reposición de cabinas cuesta a Telefónica millones de euros al año, pero pese a todo la empresa tiene previsto mantener las que hay en la zona como servicio público que son.
Lo que sí hacen, sobre todo en las ciudades, es reducir el número de cabinas o de teléfonos que hay en un sólo punto, dada que la utilización es ahora más bien escasa.
Inmigrantes
En Lalín una de las más frecuentadas en la ubicada en la Praza das Pipas donde es fácil ver gente hablando, la mayoría de las veces inmigrantes. Quedan otras en la rúa Pintor Laxeiro, que sufre frecuentes asaltos que se traducen en rotura de cristales o cable de teléfono, y otra en el arranque de la rúa da estación, muy próxima al instituto. Desaparecieron otras como la de la Praza da Igrexa.
En A Estrada quedan cerca de una decena de cabinas. Una en la Praza Martínez Anido, dos en el entorno del Concello. Dos en La Farola, una en el cruce de Benito Vigo y la avenida Ponteareas, junto al edificio de usos múltiples. Una más junto al ambulatorio, otra en la entrada a la Praza da Feira y otra en Benito Vigo. Los silledenses cuenta con una en Bandeira que se encuentra totalmente destrozada y dos en las calles de Silleda. Una de ellas en la rúa Cartagena, cerca de la Casa da Cultura y otra cerca de la parada de taxis. En Agolada quedan dos en sitios concurridos. Las ubicaciones: la praza do Concello y otra en la travesía, delante de la Casa da Cultura.
En Rodeiro antes había una delante de la farmacia y ahora la que existe se encuentra cerca de la rotonda. En Vila de Cruces el número de cabinas también se vio reducido en los últimos años, una de ellas desapareció, al parecer por la baja rentabilidad de la misma y queda una de muestra en la praza.
Los vecinos de Forcarei tampoco tienen muchas opciones de encontrar en la calle un teléfono público. Las opciones son una en la rúa Progreso y otra en Soutelo de Montes. Aunque se van reponiendo uno se encuentra a menudo con muchas que no funcionan.
Aptas para bromistas
Además de para hacer llamadas a larga distancia con tarjeta, las cabinas tienen también otro viejo uso: el de servir para gastar bromas a los vecinos. Una práctica que se conserva en localidades como es el caso de A Estrada donde al parecer se ha constatado que dado que ahora en los teléfonos queda constancia del número desde donde se llama y cada vez es más difícil controlar eso, una cabina sirve siempre para realizar una llamada más anónima.
En algunos bares de la zona, aunque cada vez en menos quedan también algunos teléfonos de monedas que sirven para llamar.