Localidades como Ortigueira y Noreña (Asturias) inauguraron estatuas en honor al animal tras hacerlo Lalín en el año 2001
17 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El Concello de Lalín decidió en el año 2000 rendir homenaje al cerdo con una gran escultura, en medio de una de sus calles centrales. El artista Rial fue el encargado de dar forma al porco cebado que, a tamaño natural y en bronce, pasó a ocupar un espacio propio en la calle Colón. Tras la inauguración en la Feira do Cocido de 2001, a cargo del juez Baltasar Garzón, el cerdo de Lalín pasó a convertirse en una referencia obligada para los visitantes que acuden a la localidad. En estos siete años, se cuentan por millares las personas que se han subido a lomos del cerdo más famoso en la historia de Lalín, para inmortalizarse junto a la representación del totémico animal que «en Galicia salvou máis vidas que a penicilina» -acostumbra a decir Xosé Crespo-. Tanto que ha desplazado a monumentos más tradicionales, como hasta hace unos años eran la estatua de Loriga o la de Ramón Aller, para certificar entre los visitantes su presencia en la capital dezana.
El cerdo de Lalín, inaugurado el 18 de febrero del 2001, ha tenido descendencia. De esta manera, pocos meses después, en septiembre de aquel año 2001, la localidad asturiana de Noreña inauguraba su Monumento al Gochu. Se trata también de una estatua a tamaño natural y en bronce, colocado sobre un gran pedestal, que ensalza la figura de un animal sobre el que basan su negocio numerosas industrias cárnicas de la zona.
Más reciente, y en Espasante (Ortigueira), también se honra al cerdo, pero en esta ocasión con nombre propio: el cerdo de San Antón, en homenaje al gorrino que se cría por las calles de la localidad. La Alberca (Salamanca) tiene otro monumento, pero en piedra y más pequeño.