En Desguaces Porral en Agolada, cuenta con entre 300 y 400 coches que van a recoger a «todas partes». Son lugares frecuentados por numerosos conductores de la zona en v busca de piezas perdidas. Las de modelos que ya no existen o descatalogados a veces tienen un gran valor. En esta empresa señalan ayer que hace unos días enviaron un cárter de un coche a Barcelona. Al destinatario, señalan, le iban a costar más los portes que el cacharro pero lleva meses buscando la pieza por toda España. Casos como estos son frecuentes. Lo que más se demanda son, apuntan, «pilotos e faros porque é o que máis se rompe» pero la demanda incluye «absolutamente de todo, hasta a peza máis rara». En cuanto a modelos no sólo de piezas que no hay sino también de modelos nuevos. La principal ventaja es el precio. Adquiriéndola en un desguace, dicen, paga sólo el 20 o el 30% del valor que tendría la pieza nueva. En Deza y Tabeirós-Terra de Montes siguen siendo muchos los vecinos que a la hora de reponer alguna pieza recurren primero a un desguace de confianza para intentar ahorrarse unos euros, que a veces no son pocos. Una práctica que fomenta también el reciclaje.
De acuerdo con las directivas europeas cuando uno quiere deshacerse de un coche tiene la obligación de dejarlo en un punto de descontaminación. Cada tipo de líquido se separan, también las piezas de plástico y el esqueleto se convierte en chatarra.