El alcalde, Xosé Crespo, mantuvo ayer la tradición de inaugurar una obra coincidiendo con el inicio de las fiestas y aunque siempre se dice aquello de que no hay obra pequeña, no debieron pensar lo mismo los vecinos, porque muy pocos se acercaron hasta Lalín de Arriba para ser testigos de la apertura de una nueva calle. Sí estaban la práctica totalidad de los ediles que forman el grupo de gobierno.
Tampoco se quisieron perder el acto los promotores del área de reparto 24 que tras tres años de obras vieron ayer cumplido el proyecto y a los cuales Crespo entregó algún trozo de la cinta de inauguración como recuerdo.
A ellos se sumaron algún vecino más, entre ellos una ciudadana argentina que quiso aprovechar su estancia en las fiestas para asistir a los actos y pocos más. Al escaso público se sumó el viento que soplaba ya a esa hora. Crespo prendió la mecha y dio por iniciadas las fiestas después de que se iluminasen un Lalín 2007 y siete bombas surcasen el cielo. El regidor recordó que los festejos se iniciaban con la apertura al tráfico del primer tramo de la ronda exterior. Felicitó a los trece propietarios de los terrenos del área 24 que convirtió huertas y leiras en solares y agradeció el esfuerzo de la empresa adjudicataria alegando que «vai unha semana esta rúa non tiña nin pizca de asfalto».
El regidor deseó buenas fiestas a los asistentes y se congratuló de que ayer Galicia era el único sitio de toda España donde no llovía, aunque las nubes que estaban anunciadas para hoy ya cubrieron ayer a última hora de la tarde el cielo de Lalín. Un recorrido por la calle puso el punto final al acto del chupinazo. Una tradición que Crespo, dijo, piensa mantener mientras sea alcalde inaugurando cada año una obra nueva.