El proyecto para la zona recreativa de Taboada sigue gestándose y tomará más terreno del previsto inicialmente. La actuación que pretende acometer el nuevo gobierno local abarcará unosdos kilómetros a lo largo del río Deza, desde el punto donde desemboca el río Cortegada hasta Ponte Taboada. La intención, según explicó la alcaldesa, no es crear una playa artificial sino aprovechar dos pozas naturales que tiene el río en este tramo -Taboada y Quintá-para el baño, con una zona en la que incluso se acumula de forma natural arena del cauce fluvial.
El proyecto comienza a dar nuevos pasos después del apoyo inicial dado por el delegado provincial de Medio Ambiente, Juan Froján, en su visita de principios de agosto. El pasado viernes, la alcaldesa visitó junto a personal del Distrito Forestal de Deza la zona a la que afectará la actuación. En un principio, serán operarios de esta área de la Xunta de Galicia y del Concello los que realizarán la limpieza inicial para luego acometer las intervenciones precisas. En los próximos días ya se fijarán los plazos para llevar a cabo el desbroce. La alcaldesa explicó que adecuarán los cinco metros lindantes con el cauce fluvial, que son los considerados de dominio público, puesto que ahora algunos son intransitables.
La iniciativa planteada por el gobierno municipal prevé una intervención mínima en el entorno. Así, indican que el objetivo es adecuar los accesos ya existentes a la zona del río para el área recreativa, incluyendo, eso sí, unos pasos adaptados para las personas con minusvalía. Para lograr ensancharlos, porque algunos son muy estrechos, están tratando de localizar a propietarios de parcelas colindantes.
El proyecto pretende incluir tanto a zonas de Taboada como de Cortegada, por ello amplió la zona inicialmente prevista. Destacan las dimensiones de la poza de Quintá, además de ser un espacio de gran belleza.
El aprovechamiento del entorno del río Deza para fines recreativos en las proximidades de Taboada es una iniciativa que se lleva planteando en Silleda desde hace más de una década, pero tras varios estudios e incluso contactos con Lalín para hacer una actuación global, nunca llegó a ejecutarse. Una de las cuestiones que siempre preocupó a nivel social fue la del impacto tanto desde el punto de vista medioambiental como del patrimonio, debido a la afección que podrían tener obras, accesos o aparcamientos. En el 2000, los investigadores dezanos Francisco Rubia y César Gómez hacían una llamada solicitando que se vele por el cuidado y conservación del puente por su valor histórico-artístico. Según el planteamiento indicado por la alcaldesa, sería respetuosa con el entorno.
Aula de Carboeiro
Junto a este proyecto, que están pendientes de concluir para llevárselo al delegado provincial de la Consellería de Medio Ambiente, junto al del aula de la naturaleza y de interpretación del románico de Carboeiro, por el que también había mostrado interés. Ésta iría situada en las dependencias monacales anexas.