Estaciones de tren desoladas

La Voz M. G. | LALÍN

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

En directo | Situación de los inmuebles ferroviarios Renfe dispone de tres instalaciones en Silleda y la de Abades está muy deteriorada

28 mar 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?l deterioro de las instalaciones ferroviarias de Silleda no deja de crecer. Conforme pasa el tiempo su abandono se hace más evidente. La estación de Abades, es el caso más paradigmático. Es la más cercana a un casco urbano, dos kilómetros la separan de Bandeira, pero la que presenta un peor estado. La imagen desoladora se aprecia nada más acercarse a la zona. Cables sueltos por el empedrado del aparcamiento. Con lluvia, para pasar al andén, el paraguas se engancha en las zarzas que cubren buena parte de las instalaciones. Ni un cartel indicativo pervive. Si alguien decide bajarse en ella, denominada oficialmente Bandeira, tendrá difícil saberlo puesto que los postes de las señales están en el suelo y sin nombre. No hay farolas, con lo que de noche será imposible encontrar la salida tras apearse del tren. La estación recibe al visitante con las puertas abiertas, algunas ya inexistentes, ventanas rotas y un interior lleno de desechos. Nadie impide visitarla, sólo la sensación de inseguridad. A unos metros del edificio principal se atisban lo que antes eran los servicios de la estación, completamente cubiertos por maleza. Sólo hay un pequeño espacio, cerrado con un candado, que indica que la actividad ferroviaria continúa, así como los raíles. En las inmediaciones Renfe dispone de más instalaciones, cuatro bloques con ocho viviendas, ya casi ocultas. Todo ello, en una estación en la que pueden parar hasta tres trenes regionales al día, si es que alguien requiere los servicios con origen o destino en este punto, pues se trata de paradas facultativas, al igual que sucede en la de Ponte Taboada. En el caso de Ocastro, a cuatro kilómetros de Silleda, ya no para el tren desde 1999. La situación es similar. Paradójicamente, en este caso, hay carteles indicativos y todavía perviven algunos de los rótulos de la estación. Pero el interior del edificio principal tampoco invita a entrar. En sus muros ya quedó plasmada la ironía de algunas personas, escribiendo «ticket» con un espray sobre una ventana ya tapiada. En este caso la maleza es menor. Conserva el muelle y unas viviendas muy deterioradas. Sin embargo, al cruzar la vía cuenta con otras instalaciones que tiene alquiladas y están ocupadas con inquilinos, con lo que la imagen mejora. En Ponte Taboada, se intercalan las instalaciones de Renfe habitadas y las vacías. La leña en el aparcamiento de la estación y unos perros sujetos muestran que hay ocupantes. Sin embargo, la maleza cubriendo otras zonas deja en evidencia el abandono. El mal estado de estas instalaciones propició en Abades la caída de un niño en una alcantarilla, que activó las demandas del Concello para pedir a Renfe que las mejore.