EL CRISOL | O |
28 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Salvo que se le descoloque alguna neurona de patrón naviero en un futuro sin precisar, Ramón Campos protagoniza hoy su último regreso al sillón de alcalde. Tiene por delante aún seis meses de mandato en los que a algunos les gustaría que ejerciera de malo, de azote y de pararrayos, en su grupo municipal o en su partido, pensando en los rivales para las elecciones municipales. Algo parecido??a?lo que hace, en el PSOE nacional, un lucense con cara de sacristán, o monaguillo. Es una labor que no tiene precio, que salvaguarda y limpia al líder natural, y que los socialistas siempre tuvieron y aprovecharon, como aquel Guerra o este Rubalcaba. El PP nacional nunca??fue??tan hábil a la hora de tener a esta especie de Rasputín, cubriendo las espaldas de su jefe, desgastando a los rivales y atrayendo iras.?En??la??vida?municipal estradense más reciente no proliferaron estas figuras. Rendo, Tallón, Campos, Espiño o Constenla nunca tuvieron un malo para las tareas y denuncias??más??crudas. Dono?? no podrá contar con Espiño o Figueiras en?? lo que falta hasta mayo para esa función. Raquel tampoco puede disponer de Constenla para la misma tarea; en ambos casos por razones evidentes. Pero??Campos??sí??podría convertirse desde hoy en el Rasputín, o el monaguillo de De la Calle. Lástima que el actual alcalde se inclinase más, pensando en su sucesión, por Maceiras. A Ramón le gustaría ese juego. Quema y divierte. Le debe cosas al PP... pero también ocurre lo contrario. Hoy vuelve al??despacho,?y le dirán que por Fernando Conde ya no circula casi nadie, y que los adoquines de Don Nicolás están de nuevo desencajados; que pronto habrá que entrar en el consorcio de Vicepresidencia y que logre el dinero de la Diputación para ampliar Toedo. Le queda trabajo, pero eso de hacer de Rasputín, para otros, no lo veo.