A CONTRAPELO
22 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EN O FOXO se escenifica uno de los múltiples pulsos, casi siempre perdidos, entre administrados y Administración. Los primeros demandan unos servicios mínimos acordes con los impuestos que pagan. Los segundos abogan por centralizar prestaciones, abaratar costes y, teóricamente, mejorar la atención al ciudadano. En esta parroquia estradense un médico, de los de toda la vida, atendía a más de 3.000 potenciales pacientes. Ese primer contacto con el galeno cuando pillamos una gripe, notamos uno dolorcillo o requerimos una receta. Ahora el Sergas prescinde de esa consulta y la traslada al centro de la cabecera municipal, por cierto escaso de espacio. Y así, Filomena, viuda y sin hijos, con ochenta años y los achaques típicos de su edad, tendrá que convencer a algún vecino para que la lleva hasta A Estrada. Es sólo un ejemplo. Luego nos quejamos de que la gente se va del rural.