El equipo inicia el campeonato pendiente aún de completar su adaptación a la filosofía de Milucho
21 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La cuenta atrás concluye mañana para el Portadeza Lalín. El equipo dezano iniciará en su feudo la defensa del título liguero conquistado el pasado mes de marzo. Y lo hará con la obligación de disipar las dudas que ha alimentado con su juego inestable durante las seis semanas de pretemporada. Seis derrotas y dos únicas victorias son el balance del Portadeza Lalín en sus amistosos de preparación. Eso sí, todos ellos frente a equipos de la élite de la División de Honor B y la Primera Nacional, a excepción del Carballal. Unos partidos en los que el conjunto rojinegro se ha mostrado en demasiados momentos escaso de ideas y falto de energía. Sobre todo por parte de alguna de las promesas de la plantilla de las que más se espera esta campaña. No obstante, no es momento de enceder alarmas. Al contrario. La pretemporada del Portadeza Lalín ha evolucionado dentro de una cierta lógica dados los condicionantes con los que ha tenido que trabajar el equipo. Máxima exigencia El primero de ellos y más importante, la llegada de un nuevo entrenador. La retirada de Xosé Couso, gran estratega de las dos fases de ascenso consecutivas del equipo, ha sido suplida por Emilio Pintos. Y Milucho, entrenador de marcada personalidad, ha traído consigo un estilo propio y diferente que sus nuevos jugadores todavía no han acabado de asimilar. Basado en una circulación de balón a velocidad endiablada, el balonmano de Milucho exige a su plantilla una frescura mental difícilmente compatible con la fuerte carga física acumulada durante la pretemporada. Por ello, se espera que la adaptación del Portadeza a Milucho se complete pronto con la reducción de los entrenamientos tras el arranque liguero. Las lesiones de Rubén y Aller, en el dique seco la mitad de la pretemporada, no han hecho más que retardar la puesta a punto de un equipo que, además, debe habituarse aún a la pérdida de un hombre del peso específico de Pincho, pichichi rojinegro en los últimos años que ahora lucha por triunfar en el Teucro. Nadie duda en estos momentos de que el Portadeza parte en el grupo de favoritos a clasificarse para la próxima fase de ascenso a División de Honor B.