Sin nombre y sin padrino

Rocío García Martínez
Rocío García A ESTRADA

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

Crónica | Una calle estradense en el olvido Vecinos de una diminuta calle estradense reclaman soluciones al olvido del vial que desde hace años se manifiesta en forma de vertidos, maleza, coches abandonados y deposiciones caninas

13 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?or no tener, la calle no tiene ni nombre. Es un pequeño vial perpendicular a la rúa Fermín Bouza Brey que muere en un solar privado que, entre otros usos, se utiliza como aparcamiento. La rúa en cuestión tampoco tiene aceras y, como si fuese cuestión de ahorro, hay dos edificios que comparten el mismo número. Sin embargo, estos no son los únicos motivos que hacen que los vecinos se sientan marginados. Según explicó ayer uno de ellos, Miguel Touriño, el esqueleto de un edificio inacabado afea la entrada a la rúa desde 1980 y empieza a suponer un peligro por la posibilidad de derrumbamiento. Entre las vigas del edificio todavía pueden verse los palés de ladrillos esperando su hora, pero el reinicio de las obras parece improbable dos décadas después de la paralización. La zona es también lugar predilecto para el abandono de coches viejos. Hace un año que los vecinos consiguieron la retirada de uno a fuerza de presentar quejas en el Concello y ahora tienen otros dos que sirven a los niños de atrezo para sus juegos. Un Citroën AX lleva casi un año aparcado bajo el esqueleto del edificio y un Fiat Punto ocupa plaza desde hace unos meses en el solar en el que desemboca la calle. Los vecinos reconocen la utilidad social de esta parcela privada que muchos estradenses utilizan como aparcamiento gratuito, pero reclaman al Concello que se encargue de su mantenimiento. Recuerdan que es escenario habitual de juegos infantiles y critican la proliferación de maleza en algunas zonas, los vertidos esporádicos de escombros y la celebración de botellones nocturnos durante el fin de semana, sobre todo los sábados. «No inverno veñen os mozos cos coches, abren o maletero e poñen a música a todo volume ata que vén a policía a botalos», explica Miguel Touriño. A mayores, el descampado se ha convertido en zona de paseo canino y acumula más deposiciones de las que los vecinos quisieran. Los afectados insisten en la importancia de mantener limpia la zona, que es frecuentada a diario por decenas de personas que la utilizan como atajo para acceder al colegio Pérez Viondi por la parte posterior. Además, aseguran que el pantano que se encuentra en las proximidades podría potenciarse como zona verde. En la actualidad, la maleza ha cerrado casi por completo el acceso y las escasas visitas a la zona suelen ser con fines poco éticos. Los vecinos reclaman aceras y una solución al abandono del solar. Después de tantos años sin nombre, el bautizo de la calle es lo de menos.