EL CRISOL | O |
04 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.UNO DE los chistes malos más reconocibles de Pajares acababa con la frase «Sí..., pero ¿hay alguien más por ahí arriba?». Era de un tipo colgado de un precipicio, que pedía ayuda al Cielo y alguien le indicaba desde allí, con voz divina, que caería sobre una algodonosa alfombra si soltaba la cuerda a la que se aferraba. Mientras, mi hija pequeña se despierta cada día cantando el Soy rebelde de una serie televisiva. Ahora me encanta escucharla -eso sí, hasta la sexta vez que la tararea- pero sospecho que la letra entera se le quedara dentro, y algún día lo pagaré caro. Tras treinta, o treinta y tres, días de vacaciones, muchos estradenses han vuelto a casa para descubrir que aquí hace tanto calor como en Córdoba, Sevilla o Badajoz. Los más inquietos se han preguntado algo parecido a lo del chiste de Pajares: «Sí... pero ¿alguien se ha movido por aquí en este tiempo?». Resulta que salvo los dos o tres incendiarios de turno, nadie más hizo cambios significativos. Tampoco surgió uno que se hiciera rebelde. PP, PSOE y BNG siguen con miedo a hablar de sus candidatos a la alcaldía, y resulta que seguiremos sin recibir licencias municipales de obras. Quien espere que en su pueblo cambie algo mientras él esté de vacaciones lo tiene crudito. En invierno nos damos cuenta bien de lo poco que pasa en un mes. En verano no debe ser menos. Volviendo a los rebeldes, un personaje curioso me explicaba ayer el futuro que tendría en este país -en el que algunos no dejan de hablar del franquismo para justificar que su empeño en ser diferentes tiene base- un partido político orientado a defender a los propietarios de turismos de la hacienda estatal -impuestos de la gasolina, multas, ITV, tasa de circulación y demás-. Zapatero, Rajoy y Llamazares??-y José Blanco-?se harían sacerdotes.