El C.D. Lalín pierde sin jugar a nada

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Análisis | El debut liguero de los hombres de Acevedo

28 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Con todas las precauciones que exige el análisis de un primer partido de Liga, sobre todo frente a un potente rival como el Coruxo, lo cierto es que la imagen ofrecida el domingo por el C.D. Lalín resulta preocupante. Y es que muy difícil lo va a tener el conjunto de Acevedo para salvar la cara en el duro arranque de campeonato que le queda por delante si no descubre pronto a qué pretende jugar. Tras tantas temporadas acostumbrados a un fútbol conservador, pero efectivo, asentado en la entrega de todo el equipo a una defensa a lo largo y ancho del campo, Acevedo ha apostado por un esquema en 4-3-3 que, en su formulación, semeja pretender un fútbol más ofensivo. Pero mucho tendrá que mejorar Acevedo sus ajustes, y probablemente también sus mimbres para que la nueva apuesta táctica produzca algo positivo. Eso, claro, si es que el técnico asturiano decide mantenerla. El primer gran problema se lo encontró el domingo el Lalín en el eje de su trivote. El italoargentino Tata no engañó, y al contrario de lo que pretendía la directiva con su fichaje, un centrocampista organizador, Diego Hernán Acoglanis dio muestra de la naturaleza de mediocentro defensivo que él mismo se había atribuído en su presentación. En este punto, por suerte, cabe la esperanza de la pronta recuperación del lesionado Cea. Viendo la nula capacidad de distribución de Tata, Nando se sintió forzado durante todo el partido a bajar continuamente a su área en busca del balón, desatendiendo el extremo derecho que le había tocado en el reparto de tareas. El ataque rojinegro quedó así cojo hasta la entrada de Dani Méndez en el tramo final del encuentro, retrasando Acevedo a Nando a la medular. Por delante, Stroni demostró lo poco que va a poder hacer ante defensas rápidas y aguerridas, pero también los notables réditos que su técnica le puede reportar al equipo ante las zagas más bisoñas de la Liga. Pero sin duda lo más preocupante del debut del Lalín fue descubrir a una endeble defensa. La piedra angular de la filosofía balompédica de Acevedo se partió el domingo en cachitos. Sin apenas correr, el Coruxo desarboló una y otra vez a la zaga local con certeros pases en largo o contragolpes en los que no necesitaba invertir demasiados efectivos. Mientras el conjunto vigués siempre supo a lo que jugaba, el Lalín veía cómo sus defensores eran superados una y otra vez en un festival de desconcierto. Sobre todo Martin, errático y siempre superado por los delanteros visitantes, más si cabe en su fuerte, el juego aéreo. Sólo Toño secundó correctamente a un Dani Pérez que salvó al equipo de una goleada mayor.