EL CRISOL | O |
25 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.DA PENA. Es triste que tras seis años de lucha los promotores del Centro etnográfico de Terra de Montes hayan tenido que tirar la toalla por falta de ayudas económicas y de apoyo moral siquiera. Lo de la contribución monetaria podría entenderse parcialmente. Es bien cierto que en la comarca hay muchas necesidades pendientes. Muchas traídas de aguas sin hacer, muchos saneamientos prometidos y muchas pistas que piden a gritos una capa de asfalto para tapar socavones y grietas. Es cierto que los presupuestos municipales van muy justos y que en cultura sólo se invierte cuando todas las demás necesidades están cubiertas. Sin embargo, un proyecto cultural como el del Cetmo, impulsado desinteresadamente por un vecino comprometido con la cultura hasta el punto de enterrar sus ahorros en ella, merecería al menos un puñado de euros. El proyecto podría pasar desapercibido en una ciudad como Roma en la que construir un metro es tarea imposible por la cantidad de ruinas que uno se encuentra en el subsuelo. Valor añadido Forcarei tiene sus castros, sus puentes y su monasterio, pero, siendo objetivos, tampoco sobran reclamos nuevos. El Cetmo de Soutelo es una colección etnográfica con más de 1.200 piezas. Y a la administración le llegó puesta en bandeja. En seis años de lucha por la subsistencia, la familia promotora del Cetmo invirtió en el proyecto 48.000 euros. La administración no dio ni un duro y no se molestó siquiera en incluir el centro en su guía turística. Apoyo moral: cero. La ilusión, como la paciencia, tiene un límite. Y la de la familia González ha llegado al extremo. Alguien que invierte su dienro y su tiempo en recomponer el pasado para regalarlo a quienes no lo vivieron merecería, como mínimo, un respeto.