Bares indefensos, pero pasivos

Pamela M. a estrada

DEZA

Reportaje Ni un solo establecimiento con más de cien metros de Deza y Tabeirós-Montes ha solicitado, hasta la fecha, licencia de obra para aislar las zonas de fumadores

25 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde que el pasado 1 de enero entró en vigor la ley antitabaco la cosa no ha traído más que malos humos, sobre todo entre los hosteleros. Esta ley dio un plazo de ocho meses para que todos los bares y restaurantes se adaptasen a la nueva normativa que limita el consumo de tabaco en lugares públicos, pero las advertencias parece que no han surtido mucho efecto. Así, aunque el 1 de septiembre está a la vuelta de la esquina, por el momento, ninguna de las oficinas de Urbanismo de los nueve concellos de las comarcas de Deza, Tabeirós y Montes ha recibido solicitudes de licencia de obra para adaptar los locales a la ley. Teniendo en cuenta que queda poco más de un mes para acatar las condiciones impuestas y que la gestión de las licencias se alarga un tiempo, es prácticamente imposible que los locales estén adaptados para septiembre. Descontento general Con todo lo que se les viene encima, no es de extrañar que los propietarios de los establecimientos de hostelería estén que echan humo y no sepan qué hacer. Los afectados de Deza y Tabeirós-Montes consultados manifiestan que las obras para acondicionar los locales son muy costosas y además de tener que levantar nuevos tabiques y paredes deberán disponer de sistemas de ventilación independientes u otros dispositivos de eliminación de humos. Los hosteleros de la zona están convencidos de que van a perder clientes y creen que los fumadores evitarán tener que estar encerrados en las jaulas de algunos locales y se irán a los bares pequeños donde podrán campar a sus anchas sin que nadie les limite el espacio. Consideran discriminatoria su situación, ya que los establecimientos de menos de cien metros no tienen que hacer nada mientras que en los grandes el espacio destinado a los fumadores no podrá superar el 30% de la superficie del local. Todo esto no ha hecho más que destapar la caja de los truenos ya que el sentir general es negativo y el punto común entre los hosteleros de la zona es la indignación. Los profesionales del gremio se hacen de rogar y por el momento nadie se ha puesto manos a la obra. Han tratado de ganar tiempo dándole vueltas a la cuestión y como no ha servido de nada ahora parecen estar a la espera de un milagro, o una reflexión de los políticos que cambie las cosas, pero la cuenta atrás ha comenzado. Mientra tanto, y dado que no es sólo en nuestras comarcas donde los propietarios se hacen los suecos, la Xunta de Galicia ha enviado por correo a los diversos locales del sector un folleto informativo con las normas reguladoras del consumo de tabaco en hostelería.