AL TRASLUZ | O |
13 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.ES LO ÚNICO que apetece: darse un chapuzón. Con estas temperaturas casi nos lleva a desear que de vez en cuando caiga una gota de agua para refrescar el ambiente. No mucho tampoco. Es tiempo de piscina o de río, y para aquellos que estén dispuestos a desplazarse un poco más, hasta de la playa. Tiempo del bikini, el bañador, las chanclas y la toalla, eso sí, siempre sin olvidarse de la crema solar para la protección. Las mochilas recobran su trabajo, más allá de soporte para transportar libros del resto del año. Las gafas, más usadas que nunca. Lo único malo es que para muchos todo este buen tiempo de poco le sirve. Aún no han comenzado las vacaciones y tienen que conformarse únicamente con ir con menos ropa por las terrazas durante la noche. Ni tan siquiera tienen tiempo para ir a la piscina porque el resto del día, todo igual que en invierno: en la oficina. Hay algunos pequeños matices como que en lugar de la calefacción están los ventiladores o el aire acondicionado. Los que trabajan en el campo tampoco conocen las vacaciones estos días. A ellos le toca soportar el calor al aire libre. Es época de recogida de la hierba, como advierte al circular por la carretera con más presencia de tractores que habitualmente. Pero para todos hay un gran cambio que denota que es julio y hace calor. Está en el teléfono. A través de él se escucha el bullicio de las piscinas, la playa o sencillamente te cuentan que están realizando un viaje. Nada que ver con la tranquilidad de hacer esa misma llamada en invierno, porque, aunque cada vez hay más, son muy pocos los que reservan unos días de sus vacaciones para ir a la nieve. A partir de este fin de semana serán muchos los que inicien sus vacaciones y puedan darse un chapuzón cuando lo deseen. El 15 de julio es uno de esos días del año que a pesar de no ser principio ni final de mes sí marcan cambios. Al resto, le quedará seguir esperando.