Hogueras para quemar la rutina

PEDRO BERMÚDEZ

DEZA

EL CRISOL | O |

22 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTA NOCHE no es una noche cualquiera. No es una noche para quedarse en casa ni para atrincherarse en el bar de siempre. No es noche para ver la tele ni para darse un atracón con una docena de episodios de Friends en deuvedé. Ni de Perdidos . Ni de A dos metros bajo tierra . Ni de Sexo en Nueva York siquiera. De Expediente X , tal vez. La noche más corta del año se presta más bien a ese tipo de historias inquietantes envueltas en una densa niebla de misterio. De esas que apasionan a J. J. Benítez, a Íker Jiménez y a un montón de anónimos con disposición innata para abrir sus mentes a lo sobrenatural y para ver más allá de lo que enseñan la iglesia, la ciencia y los libros de texto. La noche de hoy es para salir de casa. Para saltar hogueras. Para preparar el agua aromatizada con flores y plantas para lavarse la cara a la mañana siguiente. Para quemar en el fuego todos los malos momentos del año y hacer borrón y cuenta nueva. Para empezar de cero. Los propósitos de enmienda son más propios del Año Nuevo que del San Juan, pero debiera ser al revés. Es difícil dejar de fumar en plena cuesta de enero, con las vacaciones a un año luz de distancia y el cielo cubierto de nubes permanentemente. Es complicado empezar a hacer deporte porque la noche enseguida anima a dejarse caer en el sofá y la lluvia es una buena disculpa para saltarse el trote diario cotidianamente. El 23 de junio, en cambio, es una buena fecha para afrontar cambios. El tiempo ayuda a lo que sea. No invita a trabajar ni a estudiar, pero para todo lo demás es perfecto. Los días son tan largos como cualquier vitalista quisiera y las vacaciones (para quienes tengan la suerte de disfrutar de su derecho a ellas) están ya a las puertas. Es buen momento para quemar el pasado y purificarse en la hoguera. Y si no... para robar las cancelas.