EL CRISOL | O |
06 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LA NUEVA presidenta de Chile, Michelle Bachellet, acaba de decir que hará algún cambio en la constitución de aquel país. Le presionaban unos estudiantes; supongo que al menos serían la mitad más uno. En Bolivia, Evo aprovecha que ganó unas elecciones y anda metido en lo mismo, pero a lo grande. En Venezuela, como ya hizo Castro en su Cuba, el bueno de Chaves arregló la carta magna venezolana para poder sucederse a sí mismo más veces que Castro. En España no somos tan burros. Rajoy dijo muchas veces, en menos de un año, que era anticonstitucional darle un apellido nacional a una autonomía. O mentía, y ya podría dejar paso a otro, o nos han cambiado lo que es, y lo que no es, constitucional. En A Estrada, los cambios no son constitucionales. Aquí estamos fuera de cualquier tiempo; me refiero al aspecto urbanístico. El lunes, ojeando unos recortes de prensa de hace cuatro o cinco años, leí que la Xunta daba el visto bueno a una propuesta de Plan Xeral de Ordenación Municipal. Se podía aprobar definitivamente a los pocos días. Pienso ahora que esa propuesta era la que, en aquel tiempo, resultaba perjudicial -según entendió el alcalde antes de tirar el trabajo a la basura- para el 90% de los vecinos del rural. Mezclar convicciones y conceptos de aquel PXOM con el actual, metiendo de paso en medio del debate a los distintos mandatarios en la Xunta, puede que no lleve a la gente a ninguna parte. Es más fácil, y más positivo, llegar a la conclusión de que, a la vista de lo que ocurre ahora con el Plan Xeral, hace cinco años se debió aprobar del todo aquel plan. En España, Galicia y A Estrada hay algunos pequeños Chaves, Evo y Bachellet. Antes o después pueden cambiar las reglas del juego, y de los tiempos para resucitar a los muertos.