Sanidad

| JAVIER BENITO |

DEZA

A CONTRAPELO

29 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

CUANDO NOS tocan la salud o la de los nuestros solemos sacar las garras, reflejamos el lado más instintivo. Con la salud no se juega y por eso somos exigentes en los servicios, que las administraciones nos garanticen una atención adecuada en el caso de que nos ataque la enfermedad. En los últimos días en Deza se ha recrudecido la preocupación, justificada, por deficiencias o carencias a subsanar para garantizar una prestación en condiciones. Primero fueron las protestas por la falta de pediatra en Silleda, solucionada porque la titular regresó al puesto tras una baja, pero no porque el Sergas encontrase un sustituto. Habrá que ver las repercusiones políticas al llegar el tema al Parlamento. Y varios alcaldes enarbolaron las carencias en el ambulatorio de Lalín. Unos dirán que hay tintes políticos. Otros, necesidad de servicios. Las dos cosas.