CON ACENTO
06 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LAS ESTADÍSTICAS de criminalidad sitúan a Deza como una comarca tranquila. Es la imagen que suele darse desde los ámbitos políticos y de las fuerzas de seguridad; son los datos que transmitió el subdelegado del Gobierno en su última visita a la zona hace una semana. Sin embargo, en muchas jornadas, un repaso a las informaciones periodísticas lleva a pensar que algo no casa: que en las benévolas estadísticas oficiales faltan más delitos y actos vandálicos. En Lalín, por ejemplo, cuando no se destrozan unos columpios se arrasa un parque, se destroza a hachazos un vídeo club o se queman un camión y un par de coches: ocurrió ayer, y no es la primera vez. En el Carnaval del 2005 ya se había calcinado un coche en las calles lalinenses. Tampoco los asesinatos a balazos son ajenos a una zona que no se sabe hasta cuándo será, oficialmente, tranquila.