A CONTRAPELO
23 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.EL ESPÍRITU del entroido, del carnaval, empieza a teñir nuestros corazones helados por las bajas temperaturas y la larga lista sin final de desgracias más o menos domésticas que a todos nos acongojan. A unos, el inflado recibo de la calefacción. A otros, la subida del euríbor y la dichosa hipóteca. Tampoco falta quien sufre por los despropósitos de su hijo adolescente que nada contracorriente y empieza a fumar. O quienes padecen alguna enfermedad de esas que cada vez nombramos con menos temor pese a que el maldito cáncer no cese de segar vidas. O quien anda preocupado por las catástrofes mundiales o las múltiples pandemias que aquejan al planeta. Busquen su lugar en la lista o aporten sus propias preocupaciones. Las juntaremos todas y, por unos días, las esconderemos en la caja fuerte del olvido. Y vivan en libertad el entroido.