A rúa do vento Lalín se recupera de su fiesta grande en una jornada donde la lluvia siguió como protagonista y en la que los hosteleros confirmaron que hubo menos comensales
20 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Para algunos restaurantes la Feira do Cocido este año fue de medio cocido. Las aglomeraciones de otros años dejaron paso a un lleno más discreto en esta ocasión. Hubo quien destacó que eso les permitió atender con más mimo a la clientela, sin los sofocos de otras ediciones y quien no notó bajón en el número de comensales. A las 21 horas aún había personas en alguna mesa, que prolongaron la comida unas horas hasta casi la cena. Las reservas se mantuvieron y en varios establecimientos destacaban ayer que pese al temporal no les falló nadie. Muchos eran asiduos clientes llegados sobre todo de la costa, principalmente de diferentes puntos de Rías Baixas, A Coruña, Santiago, Lugo y también este año, de Portugal. Lo que supone un paso más en la divulgación de la feria. Lalín se ganó este domingo muchos nuevos embajadores del cocido. Entre ellos, el conocido Zapatones , que no se perdió la cita gastronómica con su vestimenta de peregrino. Ensalzó desde lacones a oreja y chorizos en la comida oficial, para más de 200 personas organizada por el Concello. Anécdotas múltiples Sería casi imposible resumir en pocas líneas las anécdotas de la Feira do Cocido. Por ejemplo, los coches semienterrados por el barro que decidieron utilizar el solar del futuro consistorio como aparcamiento o la «pulla simpática» de Feijoo a Gallardón tras plantar sus manos en el barro, paso previo a que sus huellas figuren en la futura calle de los pregoneros. O el cartel que casi lesiona a algunos de los comensales en la mesa presidencial del ágape oficial. Y, para cerrar, la confirmación de lo ya anunciado: el BNG local no asistió.