EL CRISOL | O |
01 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.TERMINÓ ENERO pero la pregunta es si terminó la cuesta de enero. Porque es verdad que el primer mes del año a partir del día 8 se convierte en toda una odisea tras todos los gastos navideños. Después, en los últimos fines de semana hay que apretarse el cinturón y ya no es tan habitual acudir a los restaurantes, como de costumbre. Los comedores están más vacíos. Quizás los comercios no lo noten tanto por la atracción que tienen en sus escaparates con el cartel de 50% de rebaja, que logran que los clientes rompan la última hucha o dejen la tarjeta de crédito a cero por esa prenda que después a lo mejor queda olvidada en el armario, como le sucedió a las de años anteriores. Sin embargo, la cuesta quizás no termina con el mes de enero. Porque llega febrero y hay anuncios de que suben de forma importante las hipotecas y llegan los primeros recibos con la subida del IPC -en algunos casos superior- para algunos servicios y tasas. Por no hablar de la factura de la luz o del gas. Eso sí, los bancos están empeñados en que metamos en ellos nuestros ahorros y para ello están dispuestos a suprimir algunas comisiones. Eso sí, si a alguien se le ocurre cancelar la cuenta que tenía con su entidad puede encontrarse con el disgusto de tener que pagar unos gastos por ello. Y encontrándonos en que en febrero la cosa no mejora mucho respecto a enero, la pregunta es ¿en qué mes no hay cuesta? Porque a las facturas habituales hay que añadirle los imprevistos: el coche necesita un paso por el taller, una visita al dentista tras un fuerte dolor de muelas, la boda de un amigo con la consiguiente compra del regalo a la altura de las circunstancias o como pasará en Silleda, la llegada de un recibo de la factura doble correspondiente a la basura de los años 2003 y 2004. Y a este paso son pocos los que no hayan más cuesta que la del mes de enero.