Salud

| JAVIER BENITO |

DEZA

A CONTRAPELO

24 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

CON LA salud no se juega. Lo saben sobre todo nuestros mayores, los más habituales en los ambulatorios por los achaques de la edad. Llegan a convertir las salas de espera en cenáculos para la tertulia, para saber quién dejó de fumar -y no sólo en el sentido literal- en los últimos días o qué ocurre con la pista de su aldea. Jaime, 76 años y creo que más sano que yo, me comentaba el otro día que tenía la tensión alta. Y achacaba el problemilla a que le dejaban sin médico. Le intenté sacar del error, que había cambios de destino por las oposiciones, pero lógicamente tendría nuevo doctor asignado. Pero él erre que erre, que se quedaba sin galeno. Vamos, que lo tomaba casi como una posesión o un miembro más de la familia. Seguro que hay muchos mayores como Jaime que andan estos días nerviosos. Les recetaría paciencia y suerte.