A CONTRAPELO
17 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.EL SALÓN de mi casa materna, en una aldea maragata, mide unos 40 metros cuadrados. Grande, pensarán muchos, pero no tanto en la mentalidad de las familias de principios del siglo XX. En este tecnológico XXI sólo podemos soñar con esa superficie para una única dependencia de nuestro hogar. La realidad nos recuerda la burbuja inmobiliaria, el alto precio del suelo, los amplios márgenes que manejan los constructores,... Pero tanto el Gobierno central como ahora la Xunta propugnan minipisos para acercar a colectivos con menos poder adquisitivo o menos necesidad de espacio la compra de una vivienda. Esos 40 metros del salón se dividen en varias dependencias. El precio, unos 60.000 euros. Asequible, sí, pero no tanto. Por ejemplo, para jóvenes de menos de 35 años con sueldos ridículos o en la lista del paro.