Los vigilantes del humo

PEDRO BERMÚDEZ

DEZA

EL CRISOL | O |

19 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

EL 1 DE ENERO está a la vuelta de la esquina y los hosteleros de la zona han empezado a ponerse las pilas con la nueva ley reguladora del consumo del tabaco. Algunos, como el Recreo Cultural de A Estrada, incluso han convocado ya una asamblea para debatir el delicado asunto de la adaptación de sus instalaciones a la nueva normativa. La ley del tabaco afecta por igual a ricos y a pobres. Todos andan estos días con el texto en la mano estudiando sus casos particulares. Los locales de menos de 100 metros cuadrados podrán elegir su público. En su mano queda si acepatar a los fumadores o si centrar el negocio en la gente sana que está deseando tomar las uvas para poder disfrutar de espacios de ocio sin humo. Los locales con más de 100 metros cuadrados no lo tienen tan fácil. Por ley, deberán contar con zonas libres de humo. En la comarca, son pocas las cafeterías de tales dimensiones, pero restaurantes y discotecas hay unos cuantos que tendrán que acometer reformas o dedicarse en exclusiva a los no fumadores. Más de un no fumador está ansioso por poder disfrutar de una caña sin tener que oscurecer sus pulmones. Sin embargo, muchos están convencidos de que no se notará gran cambio en el sector de la hostelería. La mayoría de los locales pequeños parecen decididos a permitir el tabaco y, en los grandes cafés, hay quien aventura que aún pasará tiempo antes de que no se fume. La ley no ha sido tan tajante como en Irlanda o en Italia, donde no se puede encender un cigarro en ningún local, por escasos metros que tenga. Muchos vecinos aventuran que aquí la vigilancia del cumplimiento también será menos severa. Tienen base para creerlo. Si el 90% de los pubs carece de salidas de emergencia, si sigue habiendo comercios sin licencia y se sigue incumpliendo la normativa de ruidos, ¿por qué iba a vigilarse tan de cerca el resto?.