Poco después de la madrugada del sábado saltó la alarma entre los residentes en un edificio de la calle Irmáns Valladares, concremente en el número 9. Una habitación en el piso tercero, donde viven un padre y dos hijos, estaba ardiendo. El fuego consumía un colchon y unas mantas y amanazaba con extenderse. Intervinieron Protección Civil, la Policía Local y la Guardia Civil. El edificio fue desalojado, aunque muchos residentes salieron a la calle con anterioridad, y se pudo controlar las llamas enseguida. A las nueve de la mañana se produjo un siniestro similar en el número 17 de Bouza Brei, en el primer piso. En este caso, un posible cortocircuito provocó llamas que afectaron a toda la habitación. Se trataba de una vivienda alquilada por un fisiterapeuta. El humo provocó una alarma generalizada y todos los vecinos del edificio ya salieron cuando llegaron los mismos servicios de seguridad e intervención que en el incendio anterior.