Matanzas

| JAVIER BENITO |

DEZA

A CONTRAPELO

26 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

LLEGA EL frío, tiempo de matanza. Una tradición que declina en este siglo de las nuevas tecnologías y la sociedad de la información. Pero si realmente queremos saber, no sólo a través de la Red lo podremos lograr. No hay que mejor forma que entablar conversación con el abuelo o el más viejo de la familia. Nos podrá contar cómo se sacrificaba al cerdo aprovechando las bajas temperaturas del invierno. Cómo el matarife afilaba su cuchillo y lo ensartaba en el cuello del animal inmovilizado por los más fuertes. La matanza tiene otros componentes más allá del meramente alimenticio: fortalece lazos entre familiares y amigos. Cada vez menos se puede asistir a una representación casi teatral, con sus distintos actos y epílogo final, que se prolonga en el tiempo cuando degustamos a la mesa algún manjar procedente del porco.