Creadores de calidad

| O. P. ARCA |

DEZA

HAY CREACIONES admirables. Por ejemplo, las normas de calidad. Un equipo crea una serie de reglas, generalmente obviedades que se reducen a papeleo, y cobra a las empresas por aplicarles una rigurosa normativa que cumplir. Las firmas se dejan, para ostentar el sello que les hace buenos, ¿a ojos de quién? De quien les cobra para certificar su calidad. Circunstancia que garantiza, qué duda cabe, análisis imparciales. Luego están los ideólogos para mejorar la producción. La filosofía es siempre común: producir más con menos. Que en castellano suena evidente, pero dicho en inglés viste mucho. Es curioso que siempre acuden a empresas que funcionan ya de maravilla. Y siempre destacan al trabajador como pieza clave de su sistema productivo. Quizás porque si intercambiasen su nómina con un operario, no llegarían al día 15: ni optimizando recursos.