CON ACENTO
29 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.ES LO QUE tiene ver mucha televisión: la gente llega a creerse que el cutrelux de los programas de vísceras es la realidad. La telerrealidad ya no es Gran Hermano; la telerrealidad está más cerca. Hasta te puedes encontrar con gente que pretende rentabilizar la salida del armario a la vicaría del ayuntamiento, con paso por caja incluido. Es lo que pasa por ver cada día en televisión que hasta el portero del frutero de la hermana del reponedor que un día vio al famoso/a X darse el lote con alguno/a habla ante un micro y trinca pasta. Vivimos tiempos en que la única moral es la que marca el dinero, que nunca ha tenido escrúpulos: porque no se puede distinguir el que se gana con trabajo y con tesón del que llega de cualquier modo. Con todas estas premisas, no es de extrañar que haya gente poco avisada que intente sufragarse unas cigalitas extra a costa de dejarse querer, pero sólo si los medios nadan en salsa rosa . Aunque la realidad muestre que en Galicia se nada en agua: y más cuando no hay huevos, para Santa Clara, claro.