La matanza convertida en arte

Rocío García a estrada

DEZA

En dos minutos | Exposición de Cabaleiro en A Estrada La sala Caixanova acogerá hasta el 20 de noviembre una muestra del pintor estradense

28 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Manuel López Cabaleiro es el prototipo de artista que a uno se le viene a la cabeza cuando piensa en el gremio. Con la barba larga y canosa, la pipa en los labios, la paleta en la mano y el caballete enfrente. Así se ha pasado Cabaleiro los últimos 42 años. El pintor, estradense de nacimiento y vigués de adopción, se enganchó al óleo en su taller de Cereixo y nunca más encontró curación. En la capital olívica montó estudio y escuela de pintura y supo arreglárselas para vivir de su creación. De chaval conoció la autenticidad de la vida rural gallega y de mayor se propuso plasmar su esencia en buena parte de los lienzos de su colección. Muchas obras encierran el encanto de las tradiciones que se desvanecen y, algunas de las mejores, pueden admirarse en la exposición que ayer se inauguró en la sala Caixanova de A Estrada y que podrá visitarse hasta el 20 de noviembre. Desde siempre, Cabaleiro supo que la matanza tradicional del cerdo tenía que ser, tarde o temprano, el tema de uno de sus cuadros. El artista tenía en mente la imagen de un lienzo presidido por un cerdo colgado esperando el despiece final. Pero mientras la idea maduraba, la tradición fue sucumbiendo ante la normativa de la Xunta, los embutidos prefabricados y los peligros del colesterol. Fue entonces cuando Cabaleiro se decidió a abordar el tema y a dedicarle no sólo un cuadro, sino toda una colección. El resultado es Do cortello á mesa , una serie con un toque etnográfico que reúne desde un retrato de los animales engordando en su cuadra hasta un tentador bodegón con panceta y lacón. El instante de la matanza, el chamuscado, la extracción de las vísceras y el animal colgado completan la colección. «Antes, a matanza era unha festa. Habendo carne de porco no salgadeiro, había fartura. Hoxe que a tradición esmorece, a colección quedará ahí para que alguén lle poida explicar ós seus netos o que significaba ter un porquiño para matar», explica el artista.