Xosé Crespo y Román Rodríguez justifican la elección de la localidad como sede del ciclo Los 24 alumnos asistirán a un programa con 500 horas lectivas, que durará un año
28 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?l Auditorio de Lalín fue escenario ayer del inicio de las clases del máster en gestión y dirección de empresas de moda, con lección inaugural a cargo del periodista Pedro Mansilla. El alcalde, Xosé Crespo, fue el encargado de dar la bienvenida a los veinte alumnos presentes, de los 24 que formalizaron su matrícula, y con abrumadora mayoría femenina. El regidor agradeció la colaboración de Universidade de Santiago, ITE Caixa Galicia y el empresariado del textil de Lalín, en especial de Florentino Cacheda, y Consellería de Xustiza por realizar aportaciones para hacer más asequible las matrículas. Crespo recordó los orígenes del máster, y alguna polémica surgida con Pontevedra. Señaló que el mejor aval para el futuro del máster será una alta inserción laboral del alumnado. El concejal de Cultura y director del máster, Román Rodríguez, explicó que la elección de Lalín para impartirlo no es casual: subrayó la iniciativa de Crespo, que logró involucrar a universidad y Caixa Galicia con el respaldo del sector textil lalinense, «unha referencia obrigada do sector en Galicia». Señaló el peso específico del textil en la economía gallega, subrayando que alcanza el 10% del PIB. Añadió que es un sector joven, ya que las grandes firmas no superan los 30 años de existencia, «son empresarios de primeira xeneración». En este sentido, aludió a que el sector pese a su importancia carecía de un soporte formativo, por lo que señaló que el máster lalinense podrá formar cuadros medios y altos para estas empresas, constituyendo «unha boa oportunidade para formar xente que dea o relevo á xeración actual». Román Rodríguez aludió a la interrelación de las vías académica y profesional, que se traducirán en este máster en 500 horas docentes: 300 horas a cargo de profesionales de empresas, y otras 200 de mano de profesores del instituto Marangoni, de Milán.